Pendientes de oro...
Pura sofisticación en formato diario. El relieve único del eslabón calabrote (o marino) cobra vida en oro de 18 quilates, creando un juego de reflejos cálidos con cada movimiento. Su ajuste perfecto al oído y la comodidad del cierre catalán los convierten en esa joya imprescindible que no querrás quitarte jamás.