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Atis, pendientes de aro canarios en oro amarillo 18k y medidas de 27x20 mm. Su nombre guanche, "el que tiene el viento", se refleja en ese calado interior que deja fluir el aire con pura elegancia. Tradición y libertad en una joya sublime. ¡Brilla con garra canaria!
Imagen generada con IA con fines ilustrativos. El producto final puede variar ligeramente.
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Qué placer dejarnos llevar por la brisa de una historia que cruza los mares para aterrizar directamente en tu joyero. Hoy el protagonismo absoluto lo tienen los pendientes Atis, una pieza que no es solo un adorno, sino un susurro de las Islas Afortunadas, un eco de la tradición y un homenaje a la fuerza de la naturaleza. Estos pendientes son lo que en la joyería española conocemos con el término tan evocador de "Criollas Canarias", un diseño que ha viajado a través de los siglos manteniendo su esencia de oro liso, elegancia atemporal y ese cierre tradicional que nos habla de la seguridad y el saber hacer de los orfebres de antaño. Hablar de estos pendientes es hablar de una joya que respira, y nunca mejor dicho, porque su nombre, Atis, nos transporta a las raíces más profundas de Tenerife. Atis fue un rey guanche, un líder que caminó sobre las lavas negras y bajo el sol radiante, y cuyo nombre guarda un significado que parece bendecir a quien luce estas piezas: "el que tiene el viento". Es una conexión poética y técnica a la vez, porque al observar estos aros de oro amarillo de dieciocho quilates, lo primero que nos cautiva es ese calado interior tan delicado y magistral que se aprecia en el centro de la silueta. No es un simple detalle decorativo; es una invitación a que el aire fluya, a que el viento de la libertad pase a través de la joya, permitiendo que la pieza sea ligera, etérea y esté siempre en movimiento, tal como el espíritu de aquel rey tinerfeño. El diseño, con unas dimensiones generosas 27x20 mm, ofrece una presencia majestuosa sin perder la elegancia de lo clásico. El oro amarillo, con ese brillo cálido que solo el metal de ley de dieciocho quilates puede ofrecer, parece capturar los rayos del sol canario para iluminar el rostro de una manera casi mágica. El acabado liso del aro exterior proporciona un contraste perfecto con la complejidad del trabajo de calado interno, donde las formas curvas parecen dibujar senderos por los que el viento puede correr libremente. Llevar unos Atis es llevar un pedazo de historia, una reinterpretación de los aros criollos que han sido populares históricamente en el sur de España y en Canarias, pero con esa distinción noble que solo un nombre real puede otorgar. La estructura de estos pendientes, con su forma que recuerda a la media luna, simboliza también la protección y el ciclo de la vida, mientras que el sistema de cierre tradicional asegura que, por muy fuerte que sople ese viento que Atis domina, la joya permanezca siempre junto a ti de forma cómoda y firme. Imagina la sensación de caminar por la orilla del mar, sintiendo la brisa en tu piel y notando cómo estos pendientes bailan sutilmente con cada uno de tus pasos, capturando la luz y las miradas. Son piezas para una mujer que, como el nombre indica, es libre, fuerte y dueña de su propio destino, alguien que valora la tradición pero que no tiene miedo de dejar que las nuevas corrientes de aire renueven sus ideas. Estos pendientes no se llevan, se viven; son una declaración de orgullo por lo nuestro, por esa orfebrería que sabe que el lujo no solo está en el brillo, sino en el significado profundo de cada curva y cada espacio abierto. Atis es la joya perfecta para quien busca algo más que un accesorio: es un vínculo con la tierra, una celebración de la cultura canaria y un tributo a la nobleza de un rey que, incluso siglos después, sigue prestando su aliento de libertad a través de estos maravillosos aros de oro. Al lucirlos, no solo llevas dieciocho quilates de perfección, sino que llevas contigo el poder de "aquel que tiene el viento", asegurándote de que tu elegancia siempre vuele alto, muy alto, sin importar hacia dónde sople la brisa del destino.